Competencia en el sector de comidas rápidas en Barranquilla
Una reconocida cadena de restaurantes que cuenta con sucursales en algunas ciudades de la costa y en la capital del país tiene como especialidad la venta de carnes. Más de una persona me ha comentado que desde hace algún tiempo también vende unas deliciosas hamburguesas en sus puntos denominados "express", pero que no lo hace en sus puntos "no-express". Este comentario me sorprendió porque cuando pregunté si en el punto de venta "express" localizado en la zona de comidas de una reconocida cadena de grandes superficies vendian hamburguesas, los vendedores me indicaron que allí no lo hacían pero que sí podría ordenar hamburguesas en el restaurante "no-express" localizado en otro punto de la ciudad. Al parecer, la razón para no vender hamburguesas en ese punto, tiene que ver con que justo en frente del local "express" está localizado otro restaurante que especializa en la venta de hamburguesas, y que por algún mecanismo desconocido para los clientes solo se permite la venta de hamburguesas a esta otra reconocida franquicia. Hasta allí la historia, si bien extraña no pareciera indignante. No obstante, justo al lado del monopolio de las hamburguesas de la plaza de comidas de la reconocida cadena de almacenes, funciona otra reconocida cadena de venta de comidas rápidas que si bien se especializa en la venta de perros calientes, también ofrece hamburguesas en todos los locales donde yo la he visto antes, excepto en el que se encuentra localizado en la plaza de comidas donde la competencia en el mercado de las hamburguesas pareciera estarse restrigiendo. Aquí sucede algo que afecta el bienestar de los consumidores, se está limientando la oferta de un bien, que las franquicias ya producen y venden en otros espacios geográficos, supone uno que con el fin de garantizarle unas ganancias míninas que le permitan al monopolista de hamburguesas seguir operando en ese sitio, y no desaparecer del mercado. En resumen, si algún cliente desea comer las hambuergues que ofrecen las otras dos franquicias no puede hacerlo! y además si sus preferencias por las hamburguesas sobre cualquier alimento susituto fueran bastante fuertes, se vería obligado a comprarle únicamente al monopolista, situación que claramente va en contra del bienestar del consumidor y la competencia.
El asunto, desafortunadamente, no termina allí; resulta que el monopolista de hamburguesas vendía perros calientes antes del ingreso de la franquicia que esta situada justo al lado de su local, pero el ingreso de este competidor no ha hecho que deje de ofrecer perros calientes. En este caso hay un tratamiento asimétrico en términos de un producto similar al anterior; al monopolista de hamburguesas se le permite la venta de perros calientes, pero a la firma cuyo producto principal es la venta de perros calientes pero que entros locales ofrece hamburguesas se le impide la venta de las mismas (Juzgando por el hecho que no lo ofrecen en su menú). En cualquier caso quien pierde es el consumidor, pues la oferta de productos se ve limitada, y como es conocido el monopolista goza de poder de mercado y podría cobrar un precio más alto que en ausencia del monopolio. Las sanciones económicas por esta "posible" violanción a la competencia pueden no darse si estos hechos no se denuncia ante la superintendencia de industria y comercio (SIC), aún cuando sea posible que esta plaza de comidas quede fuera de la jurisdicción de la SIC. Yo particulamente, ante la indignación de no poder disfrutar de la hamburguesa que quería, opté por la "sanción social" de no comprarle al monopolista y en su lugar disfruté de un bien sustituto, aunque imperfecto. Los consumidores debieramos estar atentos a estas prácticas que lo único que hacen es limitar la oferta de bienes y servicios a la que podemos acceder, con el fin de denunciarlas y exigir moyor diversidad y competencia en los mercados donde somos consumidores.
Tuesday, August 17, 2010
El entrante gobierno presentará al congreso un proyecto para implementar una regla fiscal que como en la mayoría de países lo que busca es obligar al gobierno a comprometerse con una meta de superávits primarios con el fin de generar ahorro forzoso y poder reducir el nivel de endeudamiento. Este ajuste necesariamente, y para que tenga sentido debería requerir de los gobiernos locales un comportamiento consistente con esta regla. Si los gobiernos locales no hacen nada por tener superávits primarios, el sector público consolidado podría seguir incrementando su déficit en lugar de reducirlo. En este sentido la legislación existente en términos del endeudamiento de los gobiernos locales ha mostrado resultados positvos. No obstante, existen reclamos por parte de los gobernantes locales acerca de las obligaciones y la limitación de recursos con los que cuentan, respaldadas por el hecho que mientras los gobiernos locales producían superávits el gobierno central incrementaba su déficit. En otras palabras, que "Mientras los entes territoriales ahorraban, el gobierno nacional gastaba a manos llenas". El ajuste fiscal propuesto, podría tener impactos negativos sobre la generación de empleo público y privado en las regiones. En el primer caso porque con menores recursos para el gasto público vendrán los recortes en programas y proyectos; en el segundo caso porque habrá menores recursos para contratar obras civiles con empresas privadas. En síntesis, el sector público central y descentralizado generará menor empleo, producto de la regla fiscal. Corresponderá entonces al sector privado la labor de generar empleo de buena calidad en adelante. Colombia es uno de los países en Latinoamérica con la tasa de desempleo más alta, y no ha logrado reducirla inclusive en los mejores momentos de la economía, así que la capacidad del sector privado para generar empleo en las cantidades suficientes que permitan absorber una mayor oferta del mismo no ha sido la mejor. Se requerirá de mayores incentivos a las empresas para generar empleo, lo que en un contexto de ajuste fiscal solo podrá significar exenciones y programas especiales que necesariamente tienen costos en términos de ingresos dejados de recibir por el estado, con la expectativa que se recuperen como producto de un mayor crecimiento.
Sunday, May 03, 2009
Cuidado con el empleo
Las cifras que reveló recientemente el DANE acerca del mercado laboral, permiten concluir que las cosas no van tan mal en medio de una crisis tan profunda como la que vive el planeta, al menos para Barranquilla. Estas cifras dejan la ciudad con el segundo lugar entre las principales ciudades con menor desempleo durante el primer trimestre de 2009. Asimismo el subempleo sigue cediendo, lo cual hablaría bien de la calidad del empleo generado en esta urbe. Aunque la tasa de desempleo solo se incrementó levemente (1.21%), en Barranquilla, aún existen 83 mil personas desocupadas, mil más que hace un año.
En las trece ciudades más importantes del país, los sectores de donde provienen el mayor número de cesantes fueron el comercio (27%), los servicios (23%), la industria (18%) y la construcción (12%), en línea con la desaceleración que vive la economía colombiana. La información revelada hasta ahora por el DANE no desagrega la cifra para Barranquilla.
Hay que ser cautelosos al interpretar estas cifras; dos variables nos deben llamar la atención, la tasa de participación (TGP) que se redujo en 1 punto así como la tasa de ocupación (TO) que lo hizo en 0,9. La TGP se contrajo, debido a que la población económicamente activa (PEA) prácticamente no creció mientras que la población en edad de trabajar (PET) lo hizo casi 2%. Es decir, que si bien la tasa de desempleo es la segunda más baja, su comportamiento obedece no a una mayor generación de puestos de trabajo sino a un estancamiento en la PEA, mientras que la población económicamente inactiva (PEI) ha crecido considerablemente. La TO se contrajo en cerca de 2%, mientras que la población en edad de trabajar (PET) se incrementó en más de 23 mil personas. El incremento de la PET, se reflejó exclusivamente en el incremento de la PEI, que creció 4%. En este grupo de población se destacan tres grupos, los estudiantes, que se redujeron en 12.703, las personas dedicadas a oficios del hogar que crecieron en 5.845 y los catalogados como otros, donde se encontrarían inevitablemente, entre otros, aquellos que han desistido de buscar activamente empleo, 30 mil personas más que hace un año. Adicionalemente, la TO es considerablemente más baja en Barranquilla que en el promedio de las principales ciudades (49.1% vs. 55.3%). Esto señala que la ciudad cuenta con una proporción de PEI mucho más alta que el promedio de las 13 ciudades (45% vs. 36%), lo que implica una mayor tasa de dependencia, o presión sobre quienes participan activamente en el mercado laboral.
Debemos por último recordar que en el mercado laboral existen grupos que son más propensos a quedar desempleados, como los jóvenes, las mujeres y aquellos con baja calificación, para quienes es necesario implementar políticas que les permitan engancharse lo más rápidamente posible.
Las cifras que reveló recientemente el DANE acerca del mercado laboral, permiten concluir que las cosas no van tan mal en medio de una crisis tan profunda como la que vive el planeta, al menos para Barranquilla. Estas cifras dejan la ciudad con el segundo lugar entre las principales ciudades con menor desempleo durante el primer trimestre de 2009. Asimismo el subempleo sigue cediendo, lo cual hablaría bien de la calidad del empleo generado en esta urbe. Aunque la tasa de desempleo solo se incrementó levemente (1.21%), en Barranquilla, aún existen 83 mil personas desocupadas, mil más que hace un año.
En las trece ciudades más importantes del país, los sectores de donde provienen el mayor número de cesantes fueron el comercio (27%), los servicios (23%), la industria (18%) y la construcción (12%), en línea con la desaceleración que vive la economía colombiana. La información revelada hasta ahora por el DANE no desagrega la cifra para Barranquilla.
Hay que ser cautelosos al interpretar estas cifras; dos variables nos deben llamar la atención, la tasa de participación (TGP) que se redujo en 1 punto así como la tasa de ocupación (TO) que lo hizo en 0,9. La TGP se contrajo, debido a que la población económicamente activa (PEA) prácticamente no creció mientras que la población en edad de trabajar (PET) lo hizo casi 2%. Es decir, que si bien la tasa de desempleo es la segunda más baja, su comportamiento obedece no a una mayor generación de puestos de trabajo sino a un estancamiento en la PEA, mientras que la población económicamente inactiva (PEI) ha crecido considerablemente. La TO se contrajo en cerca de 2%, mientras que la población en edad de trabajar (PET) se incrementó en más de 23 mil personas. El incremento de la PET, se reflejó exclusivamente en el incremento de la PEI, que creció 4%. En este grupo de población se destacan tres grupos, los estudiantes, que se redujeron en 12.703, las personas dedicadas a oficios del hogar que crecieron en 5.845 y los catalogados como otros, donde se encontrarían inevitablemente, entre otros, aquellos que han desistido de buscar activamente empleo, 30 mil personas más que hace un año. Adicionalemente, la TO es considerablemente más baja en Barranquilla que en el promedio de las principales ciudades (49.1% vs. 55.3%). Esto señala que la ciudad cuenta con una proporción de PEI mucho más alta que el promedio de las 13 ciudades (45% vs. 36%), lo que implica una mayor tasa de dependencia, o presión sobre quienes participan activamente en el mercado laboral.
Debemos por último recordar que en el mercado laboral existen grupos que son más propensos a quedar desempleados, como los jóvenes, las mujeres y aquellos con baja calificación, para quienes es necesario implementar políticas que les permitan engancharse lo más rápidamente posible.
Wednesday, February 11, 2009
Al preguntarle a un allegado acerca de lo que más le impresionó en su reciente visita a Roma, me sorprendió su respuesta. No fueron las ruinas, monumentos o las iglesias y catedrales, no; tampoco el aparente desorden de los transeuntes en la zona histórica, que de acuerdo con sus palabras "se arrojaban a los carros". Lo que más le sorprendió fue la reflexión que hizo luego que la anfitriona de su hotel le preguntó, ¿Es cierto que en Colombia matan a las personas para robarlas?
La pregunta, aparentemente sencilla, lleva un fuerte mensaje; no es que en Roma no se cometan robos. sino, las personas no caminarían todo el tiempo protegiendo sus pertenencias. En palabras de mi allegado, "las personas abrazan sus bolsos con todas su fuerzas, mientras se desplazan en el metro". Pero al parecer, a los romanos, basándome exclusivamente en la opinión de la anfitriona del hotel, no les cabe en la cabeza que en Colombia asesinen a las personas por el simple hecho de robarles sus pertenencias. Justifican las cifras esta percepción? con una tasa de homicidio del 33 por cada 100.000 habitantes en Colombia, frente a 2 por cada 100.000de Italia. Y en particular con una tasa de homicidios de 28 por cada 100.000, en el distrito de Barranquilla, frente a 2 por cada 100.000 en Roma, no sorprende el asombro de la anfitriona. Ahora, estas cifras están claramente influenciadas, al menos por dos hechos no muy recientes, la muerte de la pareja de italianos asesinados en Cartagena, cuando fueron despojados de sus pertenencias cerca de las murallas, y la muerte otro joven italiano en circunstancias aparentemente extrañas en la misma ciudad. Pudiera concluirse de alguna manera que en Roma se valora más la vida que en nuestras tierras, donde con alguna frecuencia mueren personas, civiles o agentes del orden público, en hechos relacionados con delitos al patrimonio. Ojalá algún día podamos tener un país en donde las personas no pierdan la vida sencillamente porque a alguien se le ocurrió despojarlo de aquello que le costó tanto esfuerzo conseguir. Es necesario entonces, trabajar para evitar que los ciudadanos se encuentren en situaciones que amenacen su vida, como por ejemplo durante un atraco, pues las cifras han mostrado que existe una probabilidad que alguien pierda la vida durante uno de estos hechos. Sin pretender que la opinión de un extranjero, sea representativa, considero que una política de disminución de homicidios, en particular los relacionados con delitos al patrimonio, podría lograr un impacto importante en la percepción de seguridad por parte de personas que quieran visitar nuestras tierras. Si ya los romanos acostumbran a cuidar celosamente sus pertenencias cuando se desplazan por las calles, lo mínimo que habría que garantizar es que no pierdan su vida en caso de ser víctimas de un atraco. Esperemos que los resultados de las inversiones en materia de seguridad por parte del distrito no solo se vean sino que se sientan, pues como lo manifestó el alcalde "no hay derecho" que personas sigan siendo víctimas de los delitos contra su patrimonio, ni mucho menos que alguien pierda la vida durante uno de estos hechos. El valor de la vida debe primar ante todo, luchemos por su respeto y preservación!
La pregunta, aparentemente sencilla, lleva un fuerte mensaje; no es que en Roma no se cometan robos. sino, las personas no caminarían todo el tiempo protegiendo sus pertenencias. En palabras de mi allegado, "las personas abrazan sus bolsos con todas su fuerzas, mientras se desplazan en el metro". Pero al parecer, a los romanos, basándome exclusivamente en la opinión de la anfitriona del hotel, no les cabe en la cabeza que en Colombia asesinen a las personas por el simple hecho de robarles sus pertenencias. Justifican las cifras esta percepción? con una tasa de homicidio del 33 por cada 100.000 habitantes en Colombia, frente a 2 por cada 100.000de Italia. Y en particular con una tasa de homicidios de 28 por cada 100.000, en el distrito de Barranquilla, frente a 2 por cada 100.000 en Roma, no sorprende el asombro de la anfitriona. Ahora, estas cifras están claramente influenciadas, al menos por dos hechos no muy recientes, la muerte de la pareja de italianos asesinados en Cartagena, cuando fueron despojados de sus pertenencias cerca de las murallas, y la muerte otro joven italiano en circunstancias aparentemente extrañas en la misma ciudad. Pudiera concluirse de alguna manera que en Roma se valora más la vida que en nuestras tierras, donde con alguna frecuencia mueren personas, civiles o agentes del orden público, en hechos relacionados con delitos al patrimonio. Ojalá algún día podamos tener un país en donde las personas no pierdan la vida sencillamente porque a alguien se le ocurrió despojarlo de aquello que le costó tanto esfuerzo conseguir. Es necesario entonces, trabajar para evitar que los ciudadanos se encuentren en situaciones que amenacen su vida, como por ejemplo durante un atraco, pues las cifras han mostrado que existe una probabilidad que alguien pierda la vida durante uno de estos hechos. Sin pretender que la opinión de un extranjero, sea representativa, considero que una política de disminución de homicidios, en particular los relacionados con delitos al patrimonio, podría lograr un impacto importante en la percepción de seguridad por parte de personas que quieran visitar nuestras tierras. Si ya los romanos acostumbran a cuidar celosamente sus pertenencias cuando se desplazan por las calles, lo mínimo que habría que garantizar es que no pierdan su vida en caso de ser víctimas de un atraco. Esperemos que los resultados de las inversiones en materia de seguridad por parte del distrito no solo se vean sino que se sientan, pues como lo manifestó el alcalde "no hay derecho" que personas sigan siendo víctimas de los delitos contra su patrimonio, ni mucho menos que alguien pierda la vida durante uno de estos hechos. El valor de la vida debe primar ante todo, luchemos por su respeto y preservación!
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